Cirugías convencionales

Las cirugías convencionales urológicas son procedimientos quirúrgicos tradicionales que implican incisiones en la piel y el uso de instrumentos manuales para acceder a los órganos o tejidos internos del cuerpo. Estas cirugías se llevan a cabo en hospitales y requieren anestesia general.

Información sobre Cirugías Convencionales en Clínica de Urología en Guatemala

Cirugías convencionales urológicas en Guatemala. Dr. Alfredo Mansilla Guillén urólogo

Adenomectomía prostática

La adenomectomía prostática es un procedimiento quirúrgico utilizado para tratar la hiperplasia prostática benigna (HPB), una afección común en hombres mayores en la que la próstata se agranda y comprime la uretra, causando dificultad para orinar.

Nefrectomía

La cirugía para extirpar un riñón se denomina técnicamente; nefrectomía. Existen múltiples indicaciones para realizar dicha cirugía dentro de las cuales se encuentran; riñón afuncional, pielonefritis complicada con abscesos y destrucción del riñón, tumores renales, hidronefrosis severa, y otros.

En ésta cirugía el fin es extraer todo el tejido renal y es por eso una cirugía de alta complejidad la cual involucra la manipulación quirúrgica de estructuras vasculares de grandes dimensiones y flujos, por lo cual debe realizarse con el soporte multidisciplinario de un centro hospitalario que cuente con acceso a banco de sangre, o transfusiones sanguíneas, y unidad de cuidado crítico.

Es necesario utilizar una sonda de derivación urinaria (sonda Foley), para monitorización del gasto urinario durante y posterior a la cirugía así mismo y si es posible, monitorización continua en la unidad de cuidado crítico, posterior a la cirugía.

Dentro de las complicaciones de este procedimiento se encuentran: infección de herida operatoria, hemorragia en sitio operatorio, infecciones urinarias, sepsis (estado infeccioso generalizado), hemorragia, lesión intestinal, lesión de grandes vasos sanguíneos, necesidad de reintervención en período post operatorio inmediato o mediato, cuadros de insuficiencia renal transitorios o agudización de cuadros de insuficiencia renal crónica, necesidad de diálisis, monitorización continua en sala de cuidado crítico, transfusiones sanguíneas, entre otros.

Debe existir comunicación entre el paciente, los familiares/acompañantes, el Dr. Alfredo Mansilla y todo el equipo multidisciplinario de atención; enfermería, médicos residentes, paramédicos, médico anestesiólogo y otros más.

Para reducir el tiempo entre la detección, el tratamiento y la comunicación informativa al paciente y familia, de cualquier tipo de complicación debe haber alguna persona de acompañamiento durante y posterior a la cirugía o procedimiento, si esto no es posible, se debe hacer mediante comunicación con los acompañantes o familiares vía telefónica.

Al aceptar su tratamiento médico/quirúrgico con el Dr. Alfredo Mansilla, usted accede a recibir mediante éste los protocolos y guías de tratamiento nacionales e internacionales en cuanto a la medicina basada en la evidencia y la práctica de la medicina convencional del hemisferio occidental y Europa con todas sus conveniencias, ventajas y aciertos.

Así mismo, dentro de esta práctica médica se describen complicaciones relacionadas a los tratamientos y/o procedimientos médicos y quirúrgicos, los cuales se definen como eventualidades en el curso de su tratamiento que agraven la situación de salud del paciente, secundario a sus padecimientos concomitantes u otros que surjan en el transcurso de la evolución natural de su enfermedad y sean relacionados incidental o coincidentemente a causa de su tratamiento o intervención médica.

Hiperplasia Prostática

La hiperplasia prostática consiste en el aumento en el número de las células glandulares prostáticas, este crecimiento, es considerado fisiológico o normal con el paso de los años en los varones.

 A través de la glándula prostática pasa el conducto urinario (uretra) que conduce la orina desde la vejiga hacia fuera del cuerpo. El aumento del volumen prostático consecuentemente reduce el calibre de este conducto (uretra), provocando síntomas como; disminución en el calibre del chorro urinario, necesidad de realizar esfuerzo para iniciar, mantener y completar la micción, aumento en la frecuencia urinaria durante el día, necesidad de orinar durante la noche, sensación de vaciamiento incompleto vesical posterior a la micción, y otros.

En la evaluación inicial de la hiperplasia prostática, la cual se recomienda sea alrededor de la edad de 45 a 50 años, se solicitan estudios complementarios para conocer si existe alguna otra consecuencia orgánica secundaria a la obstrucción urinaria por la hiperplasia prostática. Dentro de estos estudios se encuentran; ultrasonido de riñones, vejiga urinaria y próstata, hematología completa, examen completo de orina, pruebas de función bioquímicas de los riñones; creatinina, nitrógeno de urea, glucosa, y antígeno prostático específico total y su fracción libre.

Posterior a la evaluación del paciente (sus síntomas y signos presentados) y correlación con los exámenes solicitados, puede indicarse el inicio del tratamiento, el cual puede ser quirúrgico o no.

El tratamiento que no consiste en cirugía puede ser desde cambios en el estilo de vida, dieta, hábitos, y medicamentos. Existe una amplia gama de tratamientos medicamentosos enfocados en mejorar la sintomatología urinaria mediante la relajación de la musculatura lisa de la vía urinaria inferior pelvis haciendo más fluida la micción y otros haciendo el volumen prostático.

En la cirugía prostática convencional; adenomectomía prostática, se realiza la enucleación abierta de la glándula prostática, sin embargo no se extrae completamente ya que queda su cápsula, la cual es una capa celular que contiene células prostáticas glandulares que con el paso del tiempo (regularmente muchos años) pueden crecer y provocar nuevamente un cuadro obstructivo.

Luego de esta cirugía es necesario colocar una sonda de derivación urinaria externa (tipo Foley) a través de la uretra, la cual queda colocada por alrededor de una semana.

Dentro de las complicaciones de éste procedimiento se encuentran: infección de herida operatoria, hemorragia en sitio operatorio, infecciones urinarias, sepsis (estado infeccioso generalizado), hemorragia, lesión del conducto uretral, estrechez de uretra (a mediano y largo plazo), incontinencia urinaria, perforación de vejiga urinaria, formación de coagulos en vejiga urinaria e imposibilidad de evacuar los mismos mediante micción o sondaje, necesidad de reintervención en período post operatorio inmediato o mediato, imposibilidad de resolución de la enfermedad mediante endoscopia, necesidad de realizar cirugía convencional (abierta) en el mismo tiempo quirúrgico o posteriormente, cuadros de insuficiencia renal transitorios o agudización de cuadros de insuficiencia renal crónica, necesidad de diálisis, monitorización continua en sala de cuidado crítico, transfusiones sanguíneas, entre otros.

Debe existir comunicación entre el paciente, los familiares/acompañantes, el Dr. Alfredo Mansilla y todo el equipo multidisciplinario de atención; enfermería, médicos residentes, paramédicos, médico anestesiólogo y otros más.

Para reducir el tiempo entre la detección, el tratamiento y la comunicación informativa al paciente y familia, de cualquier tipo de complicación debe haber alguna persona de acompañamiento durante y posterior a la cirugía o procedimiento, si esto no es posible, se debe hacer mediante comunicación con los acompañantes o familiares vía telefónica.

Al aceptar su tratamiento médico/quirúrgico con el Dr. Alfredo Mansilla, usted accede a recibir mediante éste los protocolos y guías de tratamiento nacionales e internacionales en cuanto a la medicina basada en la evidencia y la práctica de la medicina convencional del hemisferio occidental y Europa con todas sus conveniencias, ventajas y aciertos.

Así mismo, dentro de esta práctica médica se describen complicaciones relacionadas a los tratamientos y/o procedimientos médicos y quirúrgicos, los cuales se definen como eventualidades en el curso de su tratamiento que agraven la situación de salud del paciente, secundario a sus padecimientos concomitantes u otros que surjan en el transcurso de la evolución natural de su enfermedad y sean relacionados incidental o coincidentemente a causa de su tratamiento o intervención médica.